viernes, 22 de junio de 2007

Parte de guerra: el orden de los cadaveres sobre el campo de batalla(o el amor en tiempos de guerra)


Ejercicio de admiración (o de la ficción.)

“Escribiendo hasta que cae la noche
con un estruendo de los mil demonios.
Los demonios que han de llevarme al infierno
Pero escribiendo.”
R. Bolaño

Amada Shangai Lu:

Ya te dije desde donde escribo, pero no dije ni por que escribo ni para que escribo.
Se que te amo por que estas palabras salen cuando el sol se pone y es el amanecer de la escritura.
Se que te amo por que nada de esto que he escrito, y que ahora lees, existiría sin ti.
Se que te amo por que eres un adversario enorme y glorioso, y no un simple enemigo, eres la compañera que quiero para mis días, para mis noches y para mis letras. Escribirte es para mí un ejercicio de admiración.

Te amo, y esa es mi primera verdad, mi axioma, mi arrebato.

¿De que sirve escribir, leer, ficcionar, dormir, tal vez soñar?, de nada solo para escribir, y con eso me basta.
Nada me puede impedir que escriba sobre los autores que amo soñando que soy como ellos, o soñando que soy un escritorcillo enamorado, esa es mi libertad. ¿Por que no he de hacerlo?
¿Por qué no hacer teología con la fervorosa fe de un ladrón de bancos que se juega el pellejo cada día (con toda su crueldad innecesaria, con todo un contrabando de verdades y mentiras que abren las puertas de algo difuso y quizás falso, pero que de cierta forma, salvan…)?
¿Por qué no hacer filosofía con la ardiente ansia de un detective privado que ata los cabos sueltos de un crimen, de un asesinato, de un secuestro (se perdió lo real, o quizás el ser, quizás el sentido… no se preocupe señorita, déjelo en mis manos, estos son mis honorarios…)?
¿Por qué no amarte y escribirte como si fuéramos dos seres de leyenda (que ambos sabemos somos ya hace tiempo), tu una doncella oriental misteriosa y eterna, yo un marinero de una corona invisible, un imperio que no existe (el cementerio de la literatura, donde construimos nuestras catedrales), cazando ballenas blancas, negras, reinas azules…. o tu una mujer china con el nombre del océano, o con el nombre del color del océano, o un lugar azul del océano azul, el lugar mas azul, el lugar mas profundo, el misterio donde todo marinero desea naufragar…?
¿Por que no he de hacerlo?
“Los escritores no sirven para anda, la literatura no sirve para nada. La literatura sirve solo para la literatura. Para mi eso es suficiente. Con respectos las injusticias, un escritor, adema de ser un escritor, es una persona….”

Si solo eso es la literatura. La literatita no salva, no salvo ni salvara a nadie, a nadie, no cambiara al mundo, siquiera lo hará al sociología, la filosofía, la ciencia, solo los hombres, que nacen del los hombres, de sangre, de rabia, de amor, algo que nace entre fusiles y canciones, y muchachas entre espigas altas, con la violencia de la historia, en el parto violento de la revolución, pero no al literatura. La literatura sirve solo para la literatura, pero con eso me basta. Por que me da vida.
La vida, de eso que no puedo, ni quiero escapar, como no quiero escapar de ti, la vida…
La literatura no sirve para nada, salvo para mantenerme vivo, y golpear la vida con la cacha de mi revolver.


Para que sirve un libro (forma, magnitud, intensidad.)


“No se quien soy, pero se lo que hago y, sobre todo, se lo que no hago ni haré jamás” R. Bolaño

No hay buena literatura ni mala literatura. Solo hay literatura u hojas manchadas, papel pintado.
La literatura es traspasar el papel y ponerse a al orilla del riesgo, un riesgo innecesario, permanente (escritores, cazadores de ballena, ladrones de banco, detectives privados, guerrilleros todos lo mismo, todos uno…), es pararse en el territorio de las colisiones y de los desastres ( los infinitos, los de la clase y las preguntas grandes y pesadas como bloques de granito, pero también los cotidianos, los del barrio, los del niño que se deja violar fumando paco, los del mundo que se hace duro y encierra en su centro un alma blanda…) la literatura es una teoría de las catástrofes, reales, imaginarias o reales que se hacen imaginarias, o imaginarias que se hacen reales. Un espacio en blanco, tan tan tan semejante a la vida, como un paréntesis (un espacio en blanco rodeado por el principio, bordeado por el final…)

El escritor realiza su desafío, se mira a si mismo en un enrome espejo negro, y descubre en esta oscuridad el destino de una escritura o un silencio, que es la otra gran parte de la escritura, lo no-dicho, lo que se calla. Hay una reflexión que realiza Deleuze sobre que es lo que hace la filosofía, y es una reflexión simple y bella: la filosofía inventa conceptos, nada menos, anda más. Y encontramos también en este filosofo una respuesta por la poesía, por el acto de creación.
Bueno, Deleuze da una respuesta al problema de que hace la poesía. Una respuesta interesante y simple, citando a otro filósofo y esteta francés: Malraux. Malraux desarrolla un buen concepto filosófico, dice una cosa muy simple sobre el arte, que es lo que nos interesa, en especial la literatura, es un concepto filosófico tremendo. Que dice del arte? Pues dice que el arte es una cosa que intenta resistir a la muerte, es un acto de resistencia a la muerte.
La literatura no sirve para anda, peor nos ayuda a resistir a la muerte, por que como dice mi viejo amigo Bolaño: “Lo brutal siempre es la muerte. Ahora y hace años y dentro de unos años: lo brutal siempre es la muerte.” Las obras de arte, las verdaderas (y aunque se unjan en oscuridad, un velo de desesperación y tristeza, como algunas personas, como algunos amores incluso…), siempre apuntan a la salvación del hombre, a robar el fuego de la vida a los dioses aunque sea por la mera enunciación del crimen, como diría un detective privado a punto de morir…. Tarkovski, el director de cine ruso, termina por enunciar: “La creación artística es por definición una negación de la muerte. Por lo tanto es optimista, aun si en un sentido ultimo el artista es trágico”

Podemos vivir sin leer, y podemos leer sin vivir, el asunto, el desafió, es vivir a la magnitud de lo leído, en la intensidad de lo leído, resistir, vivir, en la profundidad oscura, en al luz extraña que se presencia en los abismos. Caminar pro el fuego o entre las catástrofes… Por eso un libro no sirve para nada (menos todavía un escritorcillo, solo un juego hedonista, o solo un acto de resistir, que importa…) si no es para abrir un espacio en al vida, que abrirá un espacio en al literatura, que abrirá un espacio en la vida… “Nunca hay que preguntar que quiere decir un libro., significado o significante, en un libro no hay anda que comprender, tan solo hay que preguntarse con que funciona, en conexión con que hace pasar (o pensar) o no intensidades, en que multiplicidades introduce y metamorfosea la suya, con que cuerpos hace converger el suyo. Un libro solo existe gracias al afuera y al exterior” (Deleuze y Guattari). Un libro no sirve para nada, una vida que lee es lo que sirve
Lo que resiste
Lo que vence
Es un amor en tiempos de guerra. El amor de una princesa oriental. Al final solo nosotros dos aun.


El contrabando (o porque escribí)



“Ahora que quizás, en un año de calma,
piense: la poesía me sirvió para esto:
no pude ser feliz, ello me fue negado,
pero escribí.

Escribí: fui la víctima
de la mendicidad y el orgullo mezclados
y ajusticié también a unos pocos lectores;
tendí la mano en puertas que nunca, nunca he visto;
una muchacha cayó, en otro mundo, a mis pies.

Pero escribí: tuve esta rara certeza,
la ilusión de tener el mundo entre las manos
-¡qué ilusión más perfecta! como un cristo barroco
con toda su crueldad innecesaria-
Escribí, mi escritura fue como la maleza
de flores ácimas pero flores en fin,
el pan de cada día de las tierras eriazas:
una caparazón de espinas y raíces

De la vida tomé todas estas palabras
como un niño oropel, guijarros junto al río:
las cosas de una magia, perfectamente inútiles
pero que siempre vuelven a renovar su encanto.

La especie de locura con que vuela un anciano
detrás de las palomas imitándolas
me fue dada en lugar de servir para algo.
Me condené escribiendo a que todos dudarán
de mi existencia real,
(días de mi escritura, solar del extranjero).
Todos los que sirvieron y los que fueron servidos
digo que pasarán porque escribí
y hacerlo significa trabajar con la muerte
codo a codo, robarle unos cuantos secretos.
En su origen el río es una veta de agua
-allí, por un momento, siquiera, en esa altura-
luego, al final, un mar que nadie ve
de los que están braceándose la vida.
Porque escribí fui un odio vergonzante,
pero el mar forma parte de mi escritura misma:
línea de la rompiente en que un verso se espuma
yo puedo reiterar la poesía.

Estuve enfermo, sin lugar a dudas
y no sólo de insomnio,
también de ideas fijas que me hicieron leer
con obscena atención a unos cuantos psicólogos,
pero escribí y el crimen fue menor,
lo pagué verso a verso hasta escribirlo,
porque de la palabra que se ajusta al abismo
surge un poco de oscura inteligencia
y a esa luz muchos monstruos no son ajusticiados.

Porque escribí no estuve en casa del verdugo
ni me dejé llevar por el amor a Dios
ni acepté que los hombres fueran dioses
ni me hice desear como escribiente
ni la pobreza me pareció atroz
ni el poder una cosa deseable
ni me lavé ni me ensucié las manos
ni fueron vírgenes mis mejores amigas
ni tuve como amigo a un fariseo
ni a pesar de la cólera
quise desbaratar a mi enemigo.

Pero escribí y me muero por mi cuenta,
porque escribí porque escribí estoy vivo.”
E. Lihn


Amarte es uan forma de resistir, de vivir, talves de soñar...
tu escritorcillo, desde altamar, robando bancos, cazando ballenas y atando cabos sueltos de un crimen que jamas existio

miércoles, 20 de junio de 2007

Parte de Guerra: Puñaladas, o mi estética literaria (o quizás la forma de mis matemáticas)


Querida Shangai Lu:

Aquí comenzara una guerra….

“Trasladar al plano de la creación la fervorosa voluptuosidad con que, durante nuestra infancia rompimos a pedradas todos los faroles del vecindario” O. Girondo

Un hombre enorme como el mal compra un niño para violarlo por treinta monedas de plata, por un puñado de droga, el esta en los limites de lo que leo, el es lo que leo y lo que no leo, el es lo que veo y no puedo penetrar, el es lo que pasa y no puedo detener, el es todo el odio del mundo y yo soy como un niño con las manos cortadas viendo como los cristales de los faroles del vecindario (que muere devorado por una masa de cemento y espanto) se trasforman en muros imbatibles… así soy yo mi niña infinita y oriental. Yo soy así no esta noche sino todas las noches, cuando las “luces trasnochadas que al apagarse nos dejan todavía más solos", titilan amenazantes.

“Una rosa no es el misterio del mundo, no es la belleza del mundo, no es todo. Una rosa es una rosa, es una rosa.” G. Stein

La literatura me salva y me hiere como una especie de medicamento que me come la carne, un lugar donde la miseria me hace un dandy, como al viejo Capitán Bolaño, que ahora yace tendido ante mi, sobre la cubierta de su barco “La Universidad Desconocida” (muerto de una bala en el hígado, nadie sabe como, nadie sabe cuando…) y a mis pies, concluyendo una cacería extraña que me llevo a encontrarte a ti…. “La literatura me ah servido básicamente para leer. En el momento en que decido que voy a ser escritor, me pongo a leer. Y gracia a la literatura he podido leer libros maravillosos, increíbles, como encontrar tesoros. Y en mi vida (y en mi vida también Shangai Lu pienso mientras leo su diario y miro su cadáver semejante al de un santo ortodoxo, un trozo desprendió de un satélite en el vació del espacio, el cuerpo de un cavernícola congelado, mas allá del tiempo y el espacio….) que ha sido mas bien nómade y de una pobreza extrema en ocasiones, leer ha contrapesado esa pobreza y ha sido soberanía, y ah sido mi elegancia. Podía estar en cualquier situación y si leía a Horacio, por ejemplo, el dandy, el que estaba viviendo por encima de sus posibilidades era yo… ” Un ser que lee mientras el barco se hunde en llamas, pero el mundo es el mundo, la biblioteca es la biblioteca y lamentablemente la literatura es la literatura es la literatura. Y todo eso esta en llamas, incluso yo, en llamas por las llamas del mundo, en llamas por que bloque de acero que forje en mi pecho se dejo tragar por una doncella oriental y su misterio… el mundo esta en llamas y yo soy como el mundo.

Pero resisto, por que leo. Y resisto, pro que tu eres la biblioteca o la pagina infinita dodne me pierdo.

Un ideograma indescifrable y eterno, como la China, Shangai Lu, eso eres.

“La poesía siempre es lo otro, aquello que todos ignoran hasta que lo descubre el verdadero poeta.” O. Girando

Mientras que tu eres un torrente salvaje, como el gran río amarillo de la china, o el mar de china habitado por infinitos seres, pulpos y algas extrañas, ballena blancas que cazan hombres, mujeres perdidas en la profundidad como barcos, tu eres una maquina pensante pesada y estrepitosa y amenazante, una intelectual salvaje dispuesta devorar el mundo, envuelta en seda, con la sabiduría de los mandarines, con la elegancia de los palacios, con la discreción de los palanquines, con el secreto de las pagodas… las palabras de tu boca me desvelan tanto como otras noches lo hicieron las sinuosas formas de tu cuerpo, tus palabras que se alzan como vidrios hirvientes que amenazan quemar mi idea (o la idea) que nace en mi cada tanto y que a tu contacto se trasforma en usina ardiente que salpica y hiere no a mi sino a todo el universo con nuevas verdades (o proyectos de verdades) con nuevos motivos (que algún día serán poemas, o besos, o besos como poemas, o la enloquecida palabra de un niño que ama a una mujer, granos de arena infinitos….) se que es dar leña a un fuego de una hoguera que jamás se apaga, pero las palabras que no se dicen o nos e escriben generan la peste, mas en el mundo pestilente de por si de las ideas, en el mundo pestilente de por si de la literatura… Tu, mi Shangai Lu, tan radiante y lejana como el mar de la China, habitada por extraños peces, pulpos, algas, te metes en mi cabeza y haces que estalle como un roquerio de estéticas tristes y al mismo tiempo eufóricas.

“Leo como vivo” S. Lu

Esto es, así, mi canon de belleza, es como decir que leo como vivo… pero decirlo desde mi dentro, desde mi muy dentro, una especie de infarto que se hace palabra (donde un corazón, o parte de el, se muere por al luz de la verdad que lo asfixia).

La intensidad, ese es el problema Shangai Lu, no la vida, sino al intensidad de la vida, no la literatura sino al intensidad de la literatura, ¿leer como uno vive o vivir a la altura de lo que se lee? ¿leer como uno vive o leer para transformar lo que se lee? ¿leer como uno vive o vivir como uno lee? This is the question, this is…”Ambicionamos no plagiarnos ni a nosotros mismos, a ser siempre distintos, a renovarnos en cada poema, pero a medida que se acumulan y forman nuestra escueta o frondosa producción, debemos reconocer que a lo largo de nuestra existencia hemos escrito un solo y único poema.”

Pero esa no es la respuesta, la respuesta es la intensidad, que debe ser la poesía, que debe ser lo literario… pues debe ser algo parecido a ti, a belleza infinita de una doncella china, algo parecido al amor… algo que no se puede nombrar con claridad… un incendio que quemara las rosas cubiertas de dialéctica, las amapolas con el roció somnífero de la metafísica y nos dará un fusil cargado de realidad, de la mas dolorosa, pero la mas bella, la mas triste, pero la única.
La poesía tiene que ser esto:
Una muchacha pobre rodeada de espigas
Armada del cañón cruel de la realidad
De una belleza infinita, y que no se parezca a nada. Que nunca se parezca a nada, ni a un hombre, ni a un alma, ni a un canto. Sino al mundo, envuelto en llamas.
O no será absolutamente nada.

La literatura no salvara el mundo, pero dibujara su contorno y sacara su radiografía, y nos dará, a algunos, un poco de paz, un poco de salvación. Y por eso vale la pena, al literatura de las cosas grandes y bellas o grandes y horribles, pero también la mínima del pasaje secreto, la de la retórica del tango o la de la lista ideal del quiosco perfecto…

“Aunque ellos mismos lo ignoren, ningún creador escribe para los otros, ni para sí mismo, ni mucho menos para satisfacer un anhelo de creación, sino porque no puede dejar de escribir.” O. Girondo

Desde la proa de mi barco busco un mundo de belleza, te encontré a ti, como ultimo bastión, pero el impenetrable mar de los libros se me vuelve un infinito huracanado.

Sabes, Shangai Lu, mi Shangai Lu....
Deberías estar a mi lado ahora para contemplarte y llevarte a mi lecho…
Pero el océano de los libros es infinito y huracanado
De ti me separa como un guardia celoso, como un universo, pero por ti “las distancias se han acortado tanto que la ausencia y la nostalgia han perdido su sentido.”La belleza es un plato que probare cuando llegue a tu puerto, como hoy…

Tuyo, siempre.
Tu escritorcillo, tu ladrón de barcos, tu detective privado.

martes, 19 de junio de 2007

Nuevo Parte de Guerra (u otra carta de nuestra ficción)


Amada Shangai Lu:

“Tu silencio es una nave con todas las velas llenas...
Blandas, las brisas juegan en las flámulas, tu sonrisa...
Y tu sonrisa en tu silencio es la escalera y las andas
con que me finjo más alto y junto a cualquier paraíso...” F. Pessoa


De regreso en mi frió camarote, congelado, miro como tu me dibujaste el cuarto extraño y polar, camarada tortura, cámara frigorífica, morgue. Te extraño y tengo unas ganas locas, un loco afán, de volver a ti.
Pero así son las cosas
Vos regresas a la corte y a tu castillo.
Yo a mi navegación sin fin, junto con mis marineros chinos, y un nuevo tripulante, el joven Ismael, un simpático rufiancillo que me habla de su antigua aventura, junto a el traía un diario de navegación, y una carta del Capitán Bolaño.

La historia era extraña.
Un barco: el Pecquod.
Un capitán, el viejo Ahab
Un enemigo: una ballena blanca.

Accedió sumarse a mi tripulación a cambio de nada, dice que después del incidente de la ballena no puede dejar el mar, como alguien que no puede dejar una ciudad arrasada por al guerra, es divertido y charlatán, nos divierte con sus historias… un muchacho arrastrado por la marea, el, como yo, ya no perteneces a ningún país que no sea un barco, un libro, una princesa oriental, por que los países, y por que no decirlo, la tierra entera parece un muro que se descascara y que luego llega alguien y vuelve a pintarla, o quiere echar el muro abajo... Somos sobrevivientes sobre el océano con un puñado de hojas de papel que nos impiden ahogarnos, que flotan tras el naufragio, el aluvión o que tramitan su visado para habitar la Atlántida.

Quizás hoy cuando sueñe atraviese el mar infinito, que se parece a i, y encuentre ballenas blancas y barcos hundidos, y a “La Universidad Desconocida” junto a su capitán, el viejo Bolaño, esperándome. Quizás sueñe como un niño afiebrado con un paisaje quebrado, con una mujer que devoro a besos, con una pabellón de oro de la china que me absorbe y, alumbrándome, me extravía, con una princesa que tiene su corazón inflamado latiendo con la furia del encefalograma del capitán Ahab, del joven Ismael, de la ballena blanca. Un sueño de humedad y amor que hace que la luna, al vernos, se ponga roja y arda, pero siempre menos que nosotros. Soñar contigo Shangai Lu es soñar con toda la belleza posible, y con una belleza nueva, que esquiva, puede estar por venir…, pienso en ti como quien piensa en un pájaro que canta o en un grano de pólvora listo para explotar delante de mí.

Yo sigo, y te extraño.
…………………………………………………………………………………………………………..


El texto avanza y avanza, como un tejido nervioso central que se va proyectando de a poco sobre la página en blanco y yo pienso en ti como quien piensa en una idea colosal que no deja escapar detalle ni tesis, ni antitesis ni síntesis sin su perfecta maquinaria. Un grano de pólvora listo para explotar delante de mí.

Te extraño desde esta extraña soledad en que me encuentro, rodeado de libros y palabras. Pero rodeado también de esa posibilidad de volver a encontrarte. Tu, mi princesa oriental (que siente una antipatía innata por los censores y los varones probos… pero especialmente por los redentores de sotana) .

Me llego una extraña carta del Capitán Bolaño, era breve y me hizo sonreír, sin duda el otro día me vio con su catalejo y se apiado un poco de mi, su perseguidor. Escribió, con una caligrafía mas de criminal que de marino, la siguiente misiva: “Has sido malo, pero el amor de una mujer hizo que te volvieras bueno, por eso te perdono.
Para ser tripulante de mi goleta no hay ningún requisito. Un poco de generosidad, un poco de inteligencia, pero no mucha, solo un poco. Algo de valor, no mucho, solo un poco
Tu enemigo:
Capitán R. Bolaño”


Tras leerla y reír, y entender un poco mas de su extraña matemática, se que mañana alcanzare su nave. Todo gracia a ti. Puse al redero de mi cama seis monedas de oro del oriente, sobre ella seis libros (“De las constelaciones que nos atraviesan”, “De la paradoja y del destino”, ” De la conveniencia de no explicarse demasiado”, “Del triunfo de los esclavos”, “Lo que nos pertenece bajo una solicitación muy sutil”, “De la alegría desconocida”), y sobre hojas de estos abiertas al azar, seis balas, el revolver sobre mi almohada y yo en el centro, rodeado de mis notas, de mis poemas, de mis cartas marítimas de navegación, y me dispuse a dormir, a soñar… mi kabala, mi sistema adivinatorio. Ya encontré el tejido central. Ahora solo falta cubrir el texto de huesos, de músculos, de piel… ya casi atrape a Bolaño…

(Ahora, a estas horas cansado y sin dormir, casi por atrapar al viejo Bolaño se en que se parece el amor a escribir, mientras intento tejer la telaraña que rige las leyes extrañas de la literatura y el crimen… Se que el acto de escribir, como el de amar, es un acto de valor y un acto de humildad. En el momento de escribir no queda lugar sino para estas. Antes que yo hubo cientos, miles de escritores que como yo se sentaron en una mesa , a trabajar con los mismos materiales, pluma, tinta. Escritores enormes que leo y releo, escritores mínimos que la historia borro Imposible sentir arrogancia. Ahí solo cabe sentir humildad, como en el corazón de una iglesia o una sinagoga, o un valor para arrojarse al vació de lo que pueda pasar.)

En la sala de lecturas del Infierno, una cámara frigorífica, una barco perdido en un océano de noche, una especie de morgue o sala de tortura. En el club de aficionados a la novela negra.
En los patios escarchados. En los dormitorios de tránsito
En los caminos de hielo. Cuando ya todo parece más claro
Y cada instante es mejor, por que me acerca más a una exótica doncella china.
Y menos importante, por que me invade una paz, tan extraña como el amor, como un puñado de pastillas que me regalaste, como un puñado de monedas antiguas o un puñado de balas.
Con un cigarrillo en la boca y sin miedo
A veces
con los ojos a medio cerrar… Y 24 años.

Un servidor

domingo, 17 de junio de 2007

Parte de Guerra…


Mi querida Shangai Lu:

“No hay hombre
que no tenga una pasión
la mía consiste
en escribir versos” Po Chu-I


Desde tu partida esta mañana en el carruaje que te llevo hacia el oriente, junto a tu familia imperial, el insomnio (mi fiel escudero y único amigo) ha regresado. Sin duda la única cura para esa amistad (ese pacto) es una extraña flor oriental, una doncella raptada de su pabellón de oro… te extraño, de eso no hay duda, y es algo que me da una triste alegría, tan extraña y al mismo tan oriental.

Los dos poetas chinos que se han embarcado juntos a mí (no podrías imaginar lo extraños que son, o quizás si, ambos dicen que te aman y se tratan con desprecio por ello, pero me rinden pleitesía por ser tu elegido, uno solo escribe, el otro, solo lee, pero al parecer serán mas útiles en batalla que cualquier otro soldado…), en esta escaramuza contra el General Bolaño, me han convencido de que te escriba una carta pese a la diplomacia y las normas que se debería seguir, la vida sobre el mar se ha hecho extraña, llena de una especie de sueño, de sopor, que nos mantiene a todos en un estado semejante al de aquel que esta a punto de dormirse o a punto de despertarse, no podría explicarlo bien…

Quizás se parezca a lo que decía el niño Rimbaud:
“………..
Me eran indiferentes todas las tripulaciones,
carguero de trigos flamencos o algodones ingleses.
Cuando con mis sirgadores terminó ese alboroto,
adonde yo quería ir me dejaron descender los Ríos.

En los chapoteos furiosos de las mareas,
yo, el otro invierno, más sordo que los cerebros de los niños,
¡corrí! Y las Penínsulas desamarradas
no han sufrido caos más triunfantes.

La tempestad ha bendecido mis despertares marítimos.
Más ligero que un corcho he bailado sobre las olas
a las que llaman rodadoras eternas de víctimas,
¡diez noches, sin añorar el ojo memo de los faros!
…………….
Y desde entonces, me he bañado en el Poema
del Mar, infundido de astros, y casi lechoso,
devorando los azures verdes; flotación lívida
y arrebatadora, un ahogado pensativo a veces desciende.

Donde, tintando de golpe las azulinas, delirios
y ritmos lentos bajo las rutilancias del día
más fuerte que el alcohol, más vastas que nuestras liras,
¡fermentan los rojos del amor!
………………………………………………………”


Quizás sea como decía ese niño ebrio, quizás sea solo melancolía, quizás seas tu tan peligrosa y adictiva como el opio de tu tierra, como el humo de ensoñaciones voluptuosas y humo… el barco avanza, tambaleándose, como borracho.

La Capitana Gutierres de me ha encargado continuar interrogatorios, por lo menos cinco mas, aunque intente negarme su oferta fue ineludible, su paga me asegurara los estipendios para comprar algunos libros, municiones, tabaco… se alegro también del desafió que he emprendido contra el General Bolaño, el, pese a todo, sabe dejarse querer, como una vieja prostituta, a la cual siempre volvemos algunos marineros, algunos soldados, algunos detectives salvajes, algunos ladrones de bancos… el se deja manejar, sabe mostrarse en su goleta veloz, para después desaparecer, me tienta con sus luces, se aleja con sus disparos y sus luces segadoras, siempre hizo lo mismo, por eso siempre lo he perseguido, pero pronto lo atrapare, pronto…

Otro de mis marineros chinos, uno que extrañamente se hace llamar Diego, intentando camuflarse con los otros marineros occidentales, me ha revelado un secreto de tu nombre, un secreto azul, que se acerca mucho a mi profesión de turno… Diego continua contándome secretos raros, quizás son sus cuentos chinos, verdades a media, o verdades orientales que los occidentales difícilmente comprenderemos, quizás son cosas que se le escapan ante la autoridad que desprende mi uniforme, mejor dicho mi disfraz (no podría decirte cual, si el de detective, si el de escritor, si el de ladrón de bancos…) o mentiras que le piden los otros dos poetas (el que solo lee, el que solo escribe) me haga creer.

Shangai significa en el mar, Shangai Lu es “en el mar azul” o mas bien “sobre el mar azul”… yo en mi goleta (mi viejo y fiel “Britania”) remonto el mar azul, deseando remontar alguna noche el océano, tan parecido a un cuerpo, de una doncella oriental… tan profunda, tan frágil, tan violenta como el mar, azul, siempre azul.

Desearía contarte que soñé esta noche, pero no he soñado, solo he ensoñado, que es algo distinto, ese mareo que generan los barcos, esa ebriedad que genera la compañía de mis marineros chinos, el general Bolaño que se escapa y me pide que lo siga… las ensoñaciones han sido raras y espesas, como el opio oriental, como la niebla de Londres, que queda ya tan lejos, como despertar y romper el día con tigo a mi lado, ensoñar, soñar por ejemplo que te veo sentada en una plaza en una ciudad extraña, que se llama Buenos Aires, una ciudad que quizás no existe, o que invente, o que otro invento por mi, o por i… no importa. Ensoñar, soñar, por ejemplo que te veo sentada en una plaza de esa ciudad extraña dejada en ese lugar tan frió y distinto de tu China natal… entonces y me acerco a ti, todavía con mi uniforme (no podría decirte cual, si el de detective, si el de escritor, si el de ladrón de bancos… ) te miro y tus ojos me miran y te digo, sin motivo, “Shangai Lu , querida, Shangai Lu, no sirvo de anda, ni nunca serviré para nada, pero serviré para cuidarte, nadie te hará daño, nadie siquiera lo intentara.” Entonces, como que me sonreías, y yo, como que era feliz. Después se ponía a llover con una lentitud poderosa y volvíamos tranquilamente a casa. ¿Pero donde estaba nuestra casa?.... entonces despertaba del ensueño y recordaba al General Bolaño, que seguramente me miraba desde entre la niebla, con su catalejo, sonriendo, quizás hasta riendo o talvez bebiendo para que la muerte lo alcance antes que yo… pero esa es una batalla pendiente, una batalla futura.

Te extraño mi Sangay Lu, si logra mañana saciarte de la charla de tus cortesanas de de la lengua de las víboras que conforman tu corte, y tienes tiempo, y tienes ganas, sabes que siempre habar un lugar en mi frió camarote para ti. Puedes llamar, puedes mandar una carta, o no.

O no, y dejar que los ensueños continúen, que el General Bolaño me siga mirando desde su catalejo, desde su goleta, riendo, quizás bebiendo para que la muerte lo alcance antes que yo (el muy bandido nombro a su goleta “La Universidad Desconocida”, algún día lo alcanzare, algún día…) yo, como siempre, espero. Yo, como desde hace un tiempo, te espero.

Quiero verte pronto, doncella enorme, como el océano azul, Shangai Lu.

“Con un manojo de blancos lotos
hurtados del lago
regresa una doncella
remando en su pequeño bote.
No puede ocultar las huellas
Porque al embarcación
A través de los flexibles juncos
Dibuja una delatora estela.”
Po Chu-I

Con amor me despido
J. C. Moragaux, capitán de la Royal Navy Cutter Academy, desde la goleta “Britania”, ladrón de bancos y escritorcillo.

sábado, 16 de junio de 2007

Wanna die in beat city and run, run, run


Wanna die in beat city and run, run, run
Wanna hang with girls and shoot my gun
Wanna catch the rays off the sun
Wanna drink and drive and have some fun

Wanna die in beat city and go, go, go
You cant come with me cause youre just too slow
Inject the stars make them glow
Put up a fight and put on a show

Wanna die in beat city

miércoles, 13 de junio de 2007

Spleen para mi Shangai Lu o a una doncella imperial


“Pocos visitantes traspasan esta puerta,
muchos pinos y bambúes crecen frente a los escalones.
El aire de otoño no entra por la pared del Este,
el viento fresco sopla en el jardín del Oeste.
Tengo un arpa, soy muy perezoso para tocarla,
tengo libros, no tengo tiempo para leer.
Todo el día en esta tierra de una pulgada cuadrada (el corazón)…”
Po Chu

Todos los hombres somos iguales?
Todos mentimos?
Ante la pregunta impertinente
Del motivo que justifica
La nihilista caída
De las hojas del otoño... Por que las hojas no se lo pregunta
Las hojas se entregan
Mártires silentes, en tonos sepia
Se dejan llevar por su destino entropico
Para besar el suelo, con la violencia en cámara lenta, tan dulce, tan gratuita
Te escribo desde esta barco ebrio que se tambalea entre una ciudad con olas de cemento, a tu pabellón de oro, a tu china natal.
Tratare de decir lo que me pasa por vos, y temo equivocarme, pero mas temo no decirlo.

Mi querida Shangai Lu

Usted en su China, y yo con mi fiel mandarin que se ríe de mis cartas, usted en su China capitalista de pagodas doradas, tan clásicas, tan modernas. Me tienta con su opio y se ríe de mi opio (la religión, el opio de los pueblos, como decía el buen Marx).

Mi pequeña Shangai Lu, mientras me abraza el cuello un oso panda (literalmente, como bien sabes)
No se por que no te tenia delante cuando me dijiste eso, de que los hombres mienten, de que no te salude, de que olvide tu nombre (pero los nombres son otra cosa, una cosa que quizás hablemos mas adelante querida Shangai Lu, por que esa es otra historia… ), con tu carita de psicoanalista, con tu jazz de fondo, que me recordaba tanto un tango (que paradoja…), que podría ser un tango, de esos que baile algunas noches azules, como la del martes y como las que espero vendrán, junto a ti, a escondidas de mi dios y de tu emperador (¿sabes que en chino azul se dice Lu, y es el color de los escribas?).

Alguna noche azul, de esas que ni los medicamentos calman… pero esa es otra historia.

Cuando yo quisiera que me dijeras, como Dionisio a Ariadna "No hay que empezar a odiarse cuando hay que amarse/ soy tu laberinto" pero eso es muy occidental, o accidental, (y usted es una doncella del oriente, una criatura intocable…)

Vos me dijiste que falle en un pasado no muy lejano, que mi crónica mentía, que mi saludo se escapo de mi memoria, junto con tu nombre… Y quizás vos pensaras Shangai Lu, “a lo mejor me parezco a alguna que había ahí… entre sus libros o entre sus crónicas y no me saludo por que quizás pensó que no existía” o quizás penaste Shangai Lu “simplemente es un descortés, tan occidental, tan accidental. y por eso no me saludo y por eso olvido mi nombre, y por eso, tan grasa, tan occidental, tan accidental, olvido la disciplina del Imperio, la sagrada rectitud de la diplomacia en los palanquines….

Y quizás con tu lengua rápida y perspicaz me lo dirías…Y Yo desearía haberte mirado, y haberte dicho, esto que te escribo.

Quizás te diría cosas crípticas, mas no por ello menos bellas. Que los mares de china no están tan lejos, aunque si son profundos, y por eso son únicos y no se parecen a ningún mar, ni siquiera al mar, por mas que este lleno de olas, de pulpos y algas viviendo en su corazón. Si fuera un mar seria sin duda, o querría sin duda, ser un mar así, lleno de pulpos y algas viviendo en su interior, ¿y tu ? y luego trataría de darte un beso que diga lo que yo no puedo decir.

O podría haberte dicho que no te salude por que es irrelevante (pues saludar a la belleza saludarla es irrelevante, como a la muerte, irrelevante como saludar un ejército que te invade, pero esa es otra historia…) ante tu charla, que los poemas del viejo sifiloso de Baudelaire, y podría decirte por ejemplo:

“La creación es un templo de pilares vivientes
que a veces salir deja sus palabras confusas;
el hombre la atraviesa entre bosques de símbolos
que le contemplas con miradas familiares.

Como los largos ecos de lejos se mezclan
en una tenebrosa y profunda unidad,
vasta como la luz, como la luz vasta,
se responden sonidos, colores y perfumes.

Hay perfumes tan frescos como carne de niños,
dulces tal los oboes, verdes tal las praderas
- y hay otros corrompidos, ricos y triunfantes,

que tienen la expansión de las cosas infinitas
como el almizcle, el ámbar, el benjuí y el incienso,
que cantan los transportes de sentidos y espíritu.”


Que es como decir, que la belleza es el día en que te vi, que es como el día en que apareciste, y que no tenia que ser, esa belleza, mas que palabras confusas, como las que ahora digo. Porque
todas las palabras
todos los días
fueron de otros hombres
ahora son nuestros
Quizás podría haberlo dicho en francés, si me lo pedías, y luego trataría de darte un beso que diga lo que yo no puedo decir.

Pero seria siempre inútil mi querida Shangai Lu, por que yo tan grasa, tan occidental, tan accidental, tan descortés, olvido la disciplina del Imperio, la sagrada rectitud de la diplomacia en los palanquines….y decir la verdad es decir que fui descortés y no volveré a repetir tamaña tontería.

Pero lo que realmente me gustaría decirte
Lo que realmente me hubiera gustado decirte, al tenerte delante mío, diciéndome, con esa mirada casi de criminal que pones cuando me preguntas o me afirmas algo (esa mirada de psicoanalista), “tu, escritorcillo, pensaste que era una como cualquiera, una que no habría motivo para saludar, manzana”
Y yo te hubiera dicho, o te hubiera querido decir, o quizás lo hubiera soñado Shangai Liu
“!No¡, precisamente por que no te pareces a ninguna, me gustaría encontrarte siempre, en cualquier lugar…” por que esa es mi única y triste verdad. Desde hace unos días, me gustaría encontrarte siempre, en cualquier lugar…
Y después caer rendido ante usted, doncella imperial.

Lo que me dijo mi amigo Tao Yan Ming

Disculpe a este escritorcillo que se dirige a usted desde un occidente tan dañado y perdido, tan impreso de libros que no voy a leer, de palabras que no voy a decir… si no es escribiendo
Por que en mi hay dos, que conversan y se pelean, uno lee el otro escribe
Pero extrañamente se ponen de acuerdo en que les gusta una doncella china, con pecas y pelo lleno ensortijado, quizás se batana duelo a muerte, uno morirá y el otro gozara del amor, pero del recuerdo de la muerte, quizás los dos mueran y solo quede un enamorado espectral, para una doncella con el rostro lleno de estrellas, con pecas tan variadas como las lenguas de la china, quizás no, quizás la doncella se aleje sin dejar huellas y los dos dejaran de vivir por un tiempo, y prenderán las lámpara del duelo… o se enamoraran los dos, y vivirán una especie de amor raro, tan parisino y tan oriental, donde dos poetas, uno que solo lee, y uno que solo escribe amaran perdidamente a una doncella china
Una princesa azul
Mi Shangai Lu
como decía mi amigo, el chino Tao Yan-Ming

“Un huésped reside en mí,
nuestros intereses no son completamente los mismos.
Uno de nosotros está borracho,
el otro está siempre despierto.
Despierto y sobrio
nos reímos el uno del otro,
y no comprendemos el mundo del otro.
Propiedades y convenciones,
qué tontería seguirlas muy seriamente.
Sé orgulloso, no estés involucrado,
entonces te acercarás a la sabiduría.
Escucha tú, viejo borracho,
cuando el día muere,
enciende una vela.”


Yo, ya de noche, esperando verte pronto
Enciendo mis velas, abro mis velas de barco ebrio

Siempre tuyo
J. C. Moragaux, capitán de la armada británica, teólogo y becario de Clacso

lunes, 11 de junio de 2007

Nosotros dos aun… cuatro breves inmolaciones o sobre algunas compañeras de ruta (como el fuego, que camina conmigo…)



Cuarta inmolación y final: Mi pequeña, pero no por ello menos emotiva, divina comedia

A la extraña pecosa que me manda mensajes mientras estoy en misa, que me regalo, sin yo merecerlo un hermoso sábado mas no una tan hermosa película… pero también a FranÇoise Trauffat y todos mis inmolados, que quedan en el camino y son el polvo con el que hablo, a quienes cuando dudo, y no recuerdo les pregunto,… cuando todos piensan que hablo solo.

Quizás esta sea mi crónica mas intima, también la mas ficticia, en esa donde no se ni me interesa separar la delgada linea roja. Si es de su agrado, las crónicas continuaran. Pero si no lo es, cosa que no me extrañaría ni molestaría en absoluto. Creo que es el mejor final para un ciclo…. Y ya repuntando el lunes y en la belleza extrema de un sol naciente puedo entender mejor lo que ha sido este oficio de escribir, me ayuda a entender lo oscuro que me he vuelto. Y lo mucho que lo disfruto.

En el momento que leen esto tendrán solo una certeza, quien lo escribe lo escribe con una sinceridad absoluta, no de que cosa ocurrió o no ocurrió, sino de que se quiere hacer de escribir una forma de idea, una forma de vida.

Y es que en este juego tan raro que es “el arte”, solo hay tan poco que podemos hacer… la posibilidad de decir, costo un tiempo, pero, aprendí que es importante también tener la modestia de saber que se pueden decir muy pocas cosas sin mentir. Finalmente es ese el arte, no mentir. En todo caso adelante. Si quieren seguimos hablando. Yo sigo escribiendo, ustedes leyendo. Ya saben.

Yo en esto, como en nada, tengo la verdad absoluta

“Creo no haber confundido todavía nunca la ficción con la realidad, aunque si las he mezclado en mas de una ocasión como todo el mundo, no solo los novelistas, no solo los escritores sino cuantos han relatado algo desde que empezó nuestro conocido tiempo, y en ese tiempo conocido nadie ha hecho otra cosa que contar y contar, o preparara y meditar su cuento, o maquinarlo.” Javier Marias, La Negra espalda del tiempo.



1) Infierno: El Hombre que ama a las mujeres.

“Renacer, ser capas de emocionarse y aun ser amado, no alcanzan a constituir una existencia plenamente humana. Hace falta, además, poder ser activo, poder tender deliberadamente la mano a otro para poder obtener calor y afecto, poder atreverse a llenar el foso que hay entre uno y otro, tender la mano y transformar en intimidad la separación física de los cuerpos, amar y no solamente ser amado” Bruno Bettelheim.

Partamos por un hombre, es decir por un nombre: J. C. Moragaux

J. C. Moragaux (de aquí en adelante solo Moragaux) tenia casi veinticinco años (eso, algunas noches lo atormentaba, pero también lo atormentaban algunas noches la revolución que no llega, sus amigos muertos, sus amigos vivos, pero ninguna de estas en demasía, como para no dejarlo leer, o dormir, o soñar… pero había algo que lo atormenta, desde hace un tiempo, de otra naturaleza… que quizás es el único motor de su historia.) Vive, o mejor dicho, habita, una ciudad llamada Beodo, en la capital del Imperio de Buenos Aires. Trabaja como docente universitario, trabajo que le gusta y le da, cada cierto tiempo, algunas victorias intelectuales. Sus investigaciones filosóficas, teológicas, estéticas (parte también de su oficio, aunque, sépanlo bien, su amor verdadero es la literatura, no precisamente escribir, cosa que hace, mal y a desventura de unos, por suerte pocos, lectores y amigos, sino que ama la literatura por ese estado de transpolacion, ese extravió, ese mareo dulce como caer por el agujero de un conejo, que es leer) le producen una verdadera satisfacción, si podemos llamarlo así, pero deja de pensar en ello en tanto franquea la puerta de la Facultad, de los cafés donde encuentra a sus amigos, de las casas donde comparte vinos e insomnio (aunque quizás el afán de leer y de escribir lo acompañan mas de lo que cree, de lo que sabe, de lo que quiere…), en fin, lo olvida rápido, todo eso que de alguna forma “ama” cuadros e queda solo. Y es cuando esta solo donde aparece eso que realmente Ama. Su pasión.

Por que la pasión de Moragaux era exclusiva: La Mujer, Las Mujeres, todas las mujeres.

Para Moragaux, por ejemplo, son las piernas de las mujeres como “compases que recorren, que mesuran, miden, en todos los sentidos, el globo terráqueo, dándole sus equilibrio y su armonía”

No era, no es, y no lo será nunca, una especie de Play Boy o Don Juan, ni mucho menos, ni machismo menos. Moragaux era una especie de cazador, solitario y ansioso, que se deslumbraba tan rápido, que solo podía llevar o un rifle descargado o una cámara fotográfica (recordaba a veces, cuando pensaba en Moragaux, algunos locos que persiguen en sus autos los tornados y los huracanes, para ubicarse en el centro de estos, como convencidos de que verían algo, donde no lo hay, o quizás si lo hay pero no lo hemos conseguido comprender… también me recuerda la ocasión en que le dijo a una chica que la felicidad era como un poema de Rimbaud, creo que lo recito en francés, aunque no, no hubiera hecho eso, no es su estilo. En fin, la chica dulcemente le dijo que esa era la felicidad para Rimbaud y no para el. Moragaux, con sus ojos pequeños y una sonrisa lánguida, le dijo que si, que esa era al felicidad para Rimbaud y que quizás por eso era la felicidad para el; que para el, Moragaux, era como decir que en la felicidad era esa belleza infinita que invade el alma cuado se encuentra algo bello y que llega, por necesidad, de manera extraña; que para Moragaux, aunque puede que me equivoque, pues la verdad no lo conozco tan bien como creen, era casi lo mismo que decir que Rimbaud era un pendejo rabioso que le importaba muy poco, por que estaba feliz, pues por que la felicidad para el era ella, la extraña coincidencia de tenerla delante de el, y poder contemplar las maravillosas pecas que cubrían sus mejillas y su nariz).

Era un cazador extraño, pero era un cazador, y como ya dije, un cazador solitario y ansioso.

De su familia sus amigos sabían poco, incluso de el sus amigos sabían poco, cosas que solo revelaba, a medias, o veladamente, o friccionadamente, entre las líneas de una escritura de a tiempos barroca, de a tiempos hermética, pero cubierta por un extraño polvo, opaco, aunque dulce, de tristeza, o mas bien, de nostalgia.

Quizás esto fue así por que Moragaux era como todo el mundo. Y la escritura es algo vedado para la mayoría de los mortales, algo secreto, exclusivo, solo para iniciados. Moragaux, como todo el mundo, sufrió, como todo el mundo, hizo sufrir (aunque quizás de lo primera, su dosis fue, un poco, pero solo un poco, mayor que la de todo el mundo)

Sentía una verdadera emoción frente a cada nueva mujer le parecía que cada una poseía (poesía…) algo único e irremplazable, una promesa secreta que el no podía ni romper, ni ignorar, ni perder.

2) Purgatorio: frió y silencio bajo una estructura metálica amarilla

“Que nunca el canto se parezca a nada, ni a un hombre, ni a un alma, ni a un canto”

Ese sábado estaba mas frió y el tabaco peor (su cigarro, y no cigarrillo, de tabaco criollo, es decir tabaco amargo, negro y, por sobre todo, económico, estaba mas insufrible que de costumbre… me matara mas rápido, pensaba Moragaux, para tranquilizarse y pasar la espesa capa de humo, semejante a petróleo crudo, por su garganta…)

Tenia, ceo, la certeza de que ese día por su complejidad había sido rodado, sin su consentimiento, en blanco y negro, y puesto como parte del montaje de una película de la cual el no tenía la culpa, ni el guión, ni la dirección, siquiera la mera noción de su trama, siquiera el pequeño recorte de critica del diario con toda su inexactitud (aunque, algunos que lo conocemos hace algún tiempo, sabemos que no es rara esa sensación en el, por decirlo de alguna forma, ese estadio suele “invadirlo”, cuando pasan pequeña cosas, o cosas grandes, como aquella ves en que se encontraba bajo una estructura amarilla, enorme y metálica, frente al Teatro San Martín y el esperaba una niña con una constelación dibujada en el rostro… ahora que recuerdo el me contó una ves que el mundo suele ser así, que para el es algo tan natural como la fuerza que hace girar el planeta entorno al sol o en realidad dijo “La seducción es el motor de la historia/ La seducción es el motor de la histeria/ La histeria es propia risa de un útero / Y la historia es siempre una mujer y una pistola cargada”, y yo simplemente entendí otra cosa; como que para el mundo suele ser así, que para el es algo tan natural como la fuerza que hace girar, en realidad ya no lo recuerdo…) fue entonces cuando me fui y lo deje esperando solo, como el me pidió.

Cuando me aleje vi que prendía el tercero de sus cigarros…

Era en Buenos Aires, frente al teatro san martín

Invierno

Frió

19:00 horas

Ella no llegaba…

3) Paraíso: … La Parte de Moragaux

“…aprendí mucho en mi vida/ en los libros/ y fuera de ellos…” William C. Williams

19:10… ella llega.

(Película, cena, café, charla…)

23:30… - que tienes escrito en la mano? Pregunto


- algo de lo que no me tengo que olvidar, respondí… fue una linda noche, segura que no quieres venir?

- Si, estoy cansada

- Tienes ojitos de sueño

Nos subimos al taxi…la mire hablar, también mire sus ojitos de sueño y su pecas, y pensé, y mas que pensé sentí un deseo enorme de decirle “Vera. Usted esta por liberarse de mi, lo cual es una suerte: la envidio”, o bien “Si tienes ganas de hablar, llámame”, o bien algo gracioso como “hubiera preferido romperme una pierna en ves de ver la peli que vimos jajajaja” o inclusive algo profundo y reflexivo como “El mudo del poeta depende el mundo que ah contemplado”, pero no dije nada.

La mire hablar, también mire sus ojitos de sueño y su pecas, y pensé, y mas que pensé sentí que caminaba por los senderos, y soñador, sin hablar, y un amor infinito invadió mi alma, y partí, en compañía de una mujer…luego pensé que claro, eso en realidad era un poema de Rimbaud, pero que era como decir, de verdad, que esa era la felicidad, esa mía y de Rimbaud, belleza infinita que invade el alma cuado se encuentra algo bello y que llega, por necesidad, de manera extraña; que para mi, era casi lo mismo que decir que Rimbaud era un pendejo rabioso que en ese instante siquiera existía, o importaba muy poco, por que yo estaba feliz, pues por que la felicidad para mi era ella, la extraña coincidencia de tenerla junto a mi en un taxi, y poder mirarla hablar, ver sus ojitos de sueño y las maravillosas pecas que cubrían sus mejillas y su nariz

Al bajar del taxi mire mi mano y leí la consigna que me había escrito, para no olvidar, de W. Stevens: “La poesía es una fuerza destructiva”… y camine por la noche, solo.